¡¡¡No dejéis de pasar por la pestaña de encuestas!!! Nueva encuesta, ¿cómo os gusta el tinto de verano?
Puré de lentejas
Ya de pequeña me encantaban y es raro pues tienen sabor a tierra, como dicen del vino, a minerales. No es muy normal que a una niña le suelan atraer esos sabores pero todavía hoy me siguen gustando. Recuerdo que mi padre las odiaba, había comido tantas en la guerra que no las quería ni ver.
Es una legumbre sencilla, pobre diría yo, que según he leído posee una alta concentración de nutrientes. De siempre se ha dicho que eran ricas en hierro y aunque es cierto abunda más y se asimila mejor el que contiene la carne roja, también zinc y selenio. Este último es un mineral antioxidante que protege a las células del organismo humano de la oxidación provocada por los radicales libres que está tan de moda. Pero bueno, a mí no me gustan por todo esto sino por su sabor. Y como mejor están es como las hacía mi madre: sencillas.
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Chopitos con judías verdes
Con judías verdes… pues sí, ya no hay habas tiernas, con las que los había tomado un par de veces y pretendía hacerlos, y no me apetecía mucho comprarlas en conserva… Así llegamos a las vainas.
Un entrante estupendo para cualquier época del año; delicioso si se pone atención en que verdura y pescado estén es su punto justo de cocción.
Alficoz #lomillordelaterreta
Desde niño en mi córtex temporal, sección veranoyvacaciones, apartado comidasyalimentos, siempre ha estado el alficoz. Por aquello de que todo lo que te rodea de niño, y está ahí mientras creces, es, digamos, lo normal, nunca pensé que era prácticamente desconocido. En los albores de mi madurez, descubrí con estupor que nadie parecía saber de qué les estaba hablando (verduleros incluidos) fuera de mi levante natal.
El alficoz es una hortaliza que recuerda mucho al pepino en su sabor y fisonomía interna. Es fino, del tamaño de una moneda de 1€, de color verde claro, largo y sinuoso y con su centro repleto de semillas pequeñas. Su piel estriada y suave. Me atrevería a decir que es más fino de sabor que el pepino, quizá algo más afrutado, y definitivamente tiene una digestión mucho más liviana. En la zona de Alicante se consume en ensalada, en concreto yo lo he tomado toda la vida aliñado con sal, vinagre y aceite, sin más. Se puede consumir sin pelar, aunque yo lo prefiero pelado, y su época coincide con la del pepino. Desde mayo hasta septiembre en casa (en la que crecí) se consume casi a diario. Es un producto barato que se encuentra fácilmente en todos los mercados de la zona.
Como parece que no es tan común como yo pensaba he hecho algunas investigaciones y averiguaciones.
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Panna cotta con crema de avellanas
Aquí estamos otra vez amigos, seguidores, visitantes extraviados, puretas y demás dispuestos a compartir una receta más. La verdad es que ahora mismo me encuentro haciendo pan, es lo que tiene la tv, escritos, columnas y diferidos en general… cuando llegan al consumidor hay cierta descontextualización e incluso, muy probablemente, se me haya terminado el pan. La verdad es que he pensado que entre amase y amase, fermentación y formado podía escribir algo, gintónic mediante. Llevo semana y media cuidando de un tarro con agua y harina como si se tratara de un tamagochi. He visto vídeos de Ibán Yarza; he leído sus posts sobre cómo hacer pan; el foro del pan… Ese pequeño obsesivo-compulsivo que llevo dentro ha salido a alimentarse de masa madre (me voy a amasar, ahora vuelvo). Pues eso, que después de intentos previos tengo grandes expectativas puestas en mi hogaza. Aconsejo probar a hacer la prueba: es entretenido y tiene su rollo, casi diría, de purista, incluso romántico. No vamos a entrar, al fin y al cabo estamos aquí por nuestra nata cocida, pero hay que ver qué pena de panes tenemos en nuestras panaderías.
Perdón, he vuelto a divagar.
La semana pasada os hablamos del libro La Cuchara de Plata que estrenamos con la Panna Cotta que ahora traemos con la salsa que el propio libro proponía. En principio, llevaba bastante tiempo con idea de preparar una, me hubiera inclinado por una salsa de frutos rojos o algo parecido, pero al ver lo de las avellanas en el libro me dije «qué original; será que en Italia la tomarán así… hay que ver, y nosotros aquí con los frutos rojos…». El caso es que un compañero de trabajo es de aquellas tierras y cuando le dije que la había preparado me dijo que a él le encantaba, ¡sobre todo con una buena salsa de frutos rojos! Manda huevos. Cuando le hable de lo de la salsa de avellana me miró con cara de haba seca y estoy seguro que pensó: ¡éste está loco! Sigue leyendo
La Cuchara de Plata
La Cuchara de Plata es el último libro de cocina que me he agenciado. Es de justicia reconocer que, más bien, me lo ha conseguido Almudena, tan perseverante como siempre. Ni grandes superficies, ni librerías especializadas, ni nada de nada. El libro en cuestión se editó en castellano en 2007 y ahora mismo está agotado en la editorial (al menos hace un par de meses cuando lo andaba buscando). Tengo la suerte de tener uno de los últimos ejemplares que se encontraban en libre circulación y que sólo fue capaz de localizarme mi adorable esposa a través de unos conocidos grandes almacenes que lo localizaron en algún centro perdido de la mano de Dios.
Es un señor libro; más de 1200 páginas, editado por Phaidon, impecable como es habitual. Un compendio que excede las 2000 recetas en un estilo similar a nuestro 1080 Recetas de Simone Ortega. La edición original italiana es de 1950, Il cucchiaio d’argento, y en castellano editado por primera vez en 2007 y reimpreso en 2009; supongo que la tercera edición no se hará esperar mucho (de hecho acabo de comprobar que en la editorial aparece como disponible de nuevo; ya no aparece como temporalmente fuera de stock)
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Boquerones en vinagre
¡Llega el verano y yo quiero boquerones en vinagre! Así que por si os pasa lo mismo, ahora que acabamos de empezarlo, aquí os dejo mi receta. Conste en acta que la receta es de la srañora pero últimamente está muy ocupada por lo que me he visto obligado a adelantarme.
Es uno de esos recuerdo que tengo grabados a fuego: verano, poco antes de comer, mi madre ultimando la comida, pan integral, bandeja de boquerones, aceite, ajo y perejil… ¡Qué rico! Un sabor que se mantiene igual año tras año, cada verano…
No obstante en el proceso, de unos años para acá, se ha colado el congelado de los boquerones. Si bien es cierto que todas las precauciones son pocas, siempre que la salud está en juego, no lo es menos que en casa los hemos estado comiendo sin moderación ni congelación durante más de 20 años (de mis casi 30). Los gusanitos del anisakis doy fe que existen, los he visto en pescados que he comprado bien frescos, pero me surgen muchas cuestiones: ¿siempre se ven (me refiero por su tamaño)?, si los matamos ¿aun pueden dar problemas, reacciones alérgicas?, ¿puede causar la intolerancia absoluta al pescado como me ha contado alguna persona?… No me resulta excesivamente fácil aclarar todo esto; a ver si investigo y preparo una entrada del tema. Sea como fuere, desde aquí os recomendamos congelar todo pescado que no vayáis a consumir cocinado.
Lasaña de calabacín y queso de cabra
Esta falsa lasaña, pues es el calabacín el que hace de pasta, se me ocurrió hará un par de años. Es una receta sencilla y con la que suelo triunfar en un 99% de las veces (que diría Ramoncín). Con ella podéis resolver un entrante o incluso una cena ligera.
Hoy dedico la entrada a mi amiga Marián, que tanto nos anima y hace reír con sus comentarios, desde la esperanza de que con ésta haga suyas al menos dos recetas y luego comparta con nosotros la experiencia. Marián: espero que con la dedicatoria te animes a probar suerte y dejes de parapetarte en tu condición de neófita…
Es, además, una preparación a prueba de operaciones bikini; el único aporte de grasa y sal es la del queso y podemos moderar su concurso en la lasaña; el resto es verdura. También admite fácil modulación, así que da igual que la hagáis para muchos o para poco. No tenéis excusas; Marián tú aún menos. Sigue leyendo
Sopa fría de pepino y yogur
Vamos con una refrescante sopa veraniega de pepinos doblemente regalados: el verdulero a mi suegra y mi suegra a mí… Se agradecería más el regalo si no derivara, tamaña generosidad, de la que han armado los germanos con la crisis de los dichosos pepinos. En fin, no nos ocupa en este foro discernir otras cosas que las gastronómicas pero, ¿habéis pensado cuánto nos tendríamos que haber arrastrado si hubiéramos herido de muerte los españoles a sus inocentes Kartoffel?
Política internacional al margen. Comienzan los calores, las deshidrataciones y esas cosas que trae consigo el veranito. Las sopas frías constituyen un primer plato sano, refrescante, hidratante y cargado de las vitaminas. Esta sopa de pepino y yogur es perfecta para refrescarnos a la vuelta de la playa (si es que tenemos esa suerte).
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Tartar de Bonito #2
Sé que aunque no me habéis dicho nada lo estabais deseando. Pues bien, aquí está, la segunda versión del tartar de bonito. Otra opción más que válida para aliñar unos dados de bonito, atún o lo que os dé la gana.














