Una receta sencilla y apetitosa para comer legumbres en verano.
El pollo siempre es una propuesta ganadora cuando no quieres complicarte mucho. Hoy os propongo una de esas recetas sabrosas y ricas muy apropiada para los mas pequeño;. es especial porque lleva muchas verduras ( patatas, guisantes, judías verdes estrechas, alcachofas…) todo guisado con un buen caldo de cocido y aderezado con un toque de tomillo y una picada de almendras tan usual en la comida mediterránea. Por lo general suele gustar a niños, que han aprendido a comer de todo desde muy pequeños, pues su sabor es extraordinario.
Podréis hacerla con mas o menos caldo según la queráis tomar en invierno o en verano. Sigue leyendo
De nuevo en afreirpimientos recogemos una receta tradicional de la cocina mediterránea en concreto del libro de Joan Roca «las mejores recetas de mi madre», pero que también hacían en casa cuando era pequeña.
La sepia da mucho juego en la cocina y con ella podemos elaborar suculentos platos; sencillos pero muy interesantes y llenos de sabor. Para potenciar el sabor del plato yo añado sus interiores. Sigue leyendo
El rabo, ya sea de buey o ternera, es una de las recetas de siempre y que me encanta; la textura de la carne, su gelatina y ese sabor dulzón que le aportan la cebolla y el brandy me parecen extraordinarios.
Lo podemos servir con su hueso o sin él, a modo de timbal , y regarlo con su salsa; a mi me gusta ir despegando la carne del hueso a medida que lo voy degustando pero de una forma u otra me parece que esta muy rico. Es una receta que podemos hacer un día y tomarla al siguiente; una vez haya reposado los sabores estarán mas concentrados. Unas buenas patatas fritas serían una excelente guarnición Sigue leyendo
Este verano, en una escapada a Cerdeña, en el restaurante Mabrouk, en Alghero, nos sacaron una ensalada de pez espada con melocotones de la que quedé prendado. Una ensalada muy sencilla donde el pez espada estaba marinado en una base de vinagre -suave- y el melocotón -que ahora dudo si era nectarina- cortado muy fino. Una ensalada que me sorprendió,pues ni soy fan del emperador ni lo había tomado en «crudo», y me resultó muy refrescante.
Bueno pues aquí va una versión de esta ensalada, en la que está inspirada, con pez limón y un aliño un poco más denso, al llevar melocotón triturado. Se puede hacer como os propongo más abajo o darle un rollo tiradito metiéndole unos chiles picantes y sustituyendo -o en la proporción que os dé la gana- lima por el vinagre.
A priori nunca he sido muy aficionado o me han resultado excesivamente sugerentes las combinaciones de legumbres y pescados o mariscos; bien, estaba equivocado. Quizá una mala experiencia, alguna recuerdo, marcó esta ligera aversión pero, si tanto furor causaban, debía estar en un error. Cayeron en mis manos una verdinas que prometían excepcionales y había que salir de dudas.
La verdina, de sabor muy suave y mantecosa, quedó espectacular. El bogavante, o las cabezas del marisco que empleéis, produce un caldo suculento, pleno de sabor que acaba de redondearse con la salinidad y sabor yodado de las almejas. Un homenaje a darse una vez por temporada.
Me gustan las ostras, me gustan mucho las ostras. Parto de la base de que como mejor están es crudas, con una gota de limón o un poco de chalota y vinagre. Salvo honrosas excepciones, y desde mi punto de vista, lo más fácil que te puede pasar al cocinar una ostra, al salir de la ostra cruda en su concha, es que la cagues.
Es broma, hemos probado muy buenas ostras: las ostras metálicas o las volcánicas de Kiko Moya, algunas ostras combinadas con cítricos y manzana ácida, escabechada por María José San Román o Sacha… En cualquier caso, me parecen un desafío para un cocinero pues, tal cual, al natural, son insuperables.
Tenía muchas ganas de hacer unas ostras escabechadas y la verdad es que resultaron un éxito. Éramos muchos a comer, algunos no especialmente fans de éstas y la leve cocción facilitó el acceso.
La pericana es una salsa, o más bien condimento, muy típico del interior de la provincia de Alicante, en concreto de las comarcas L’Alcoià y El Comtat. Se come acompañado de unas tostadas, como aperitivo.
Se trata de una preparación muy sencilla que reúne sólo tres elementos: ñora, capellán y aceite de oliva; al menos así nos gusta prepararla a nosotros. Tiene un sabor intenso y muy característico, resulta imposible olvidarlo y siempre resulta evocador (infancia, situaciones,…). Sabor y productos de marcada identidad alicantina.
La profundidad de sabor de la ñora y el capellán en salazón hacen de la pericana un must de la cocina popular alicantina. No dejéis de probarla y prepararla si localizáis los ingredientes.
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Viajamos a México para preparar unos sabrosos tacos, quizá la variedad más popular: los tacos al pastor.
Esta popular receta mexicana se puede elaborar con carne de cerdo, de ternera o con una mezcla de las dos. La carne cortada en filetes finos se adoba con una pasta de chiles, achiote, ácidos, ajo, especias,… donde se deja marinar para después asarse. La carne se monta y asa, tradicionalmente, en una especie de trompo que recuerda mucho al kebap. Nosotros utilizaremos el horno y, en última instancia, podría resolverse en una plancha o sartén.
Es importante mercarse ingredientes genuinamente mexicanos y de calidad, que nos ayuden a conseguir un sabor auténtico, alejado de esa media tinta que solemos encontrarnos bajo el nombre de cocina mexicana.
Perfectos para una cena con amigos, un partido, con el encanto de todo aquello que se come con las manos y con una marinada verdaderamente adictiva a la que se le puede sacar mucho partir.
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Vamos con una preparación que propone David Chang en su libro Momofuku. Creo que ya, en otras ocasiones, he recomendado este libro que merece bastante la pena (eso sí, no está disponible en castellano).
El plato es muy sencillo y, teniendo el dashi hecho, se resuelve en un par de minutos. Es un plato fresco, sutil, sorprendente que puede apañar un aperitivo perfectamente. Se puede escalar fácilmente para una de esas cuchara de loza de aperitivo, hasta un cuenco o vaso pequeño donde acomodar tres o cuatro filetes de vieira.
A pesar de lo que pueda parecer, la piña le aporta un punto de acidez y frescura interesante que contrasta con la profundidad del dashi y el dulzor de la vieira.