El rabo, ya sea de buey o ternera, es una de las recetas de siempre y que me encanta; la textura de la carne, su gelatina y ese sabor dulzón que le aportan la cebolla y el brandy me parecen extraordinarios.
Lo podemos servir con su hueso o sin él, a modo de timbal , y regarlo con su salsa; a mi me gusta ir despegando la carne del hueso a medida que lo voy degustando pero de una forma u otra me parece que esta muy rico. Es una receta que podemos hacer un día y tomarla al siguiente; una vez haya reposado los sabores estarán mas concentrados. Unas buenas patatas fritas serían una excelente guarnición Sigue leyendo








