Para realizar esta sencilla y humilde receta me he imaginado una ensalada de rabanitos, tan fresca y rica en un caluroso día de verano. Su sabor profundo a tierra, con un regusto picante, aderezado con aceite y un toque de vinagre o limón.
Aprovechando que tenía unas naranjas sanguinelli, he cocido estos nabos en una infusión de sus pieles que ha aportado un sabor cítrico muy interesante. En casa la hemos tomado como puré pero podríamos haber realizado una crema, añadiéndole un poco de nata o leche. Con un poco de patata podríamos acompañar cualquier carne. Sigue leyendo






